lunes, 4 de marzo de 2013

Y Víctor ahora tenia su propria cruzada


Víctor despertó tempranito, vio el tenue y bello sol entrando por las ventanas que iban lentamente bajando su muralla de metal. Escucho el canto de pájaros grandes y bellos, y los vio posarse sobre las ramas de los muchos árboles que abundaban en las calles y casas de la ciudad X.
Había uno de color purpura, con un copete bien grande verde y rojo, con el rostro parecido a un faisán, pero su pico era dorado como el oro. Otro amarillo y su pecho blanco brillante, mucho más pequeño que el purpura, pero que viajaban juntos. Compartían frutos que sacaban de los árboles y hasta movían sus picos como si conversaran. Obvio que Víctor no los escuchaba pues los vidrios de las ventanas lo separaban, pero era bien evidente que dialogaban. Lo que no le sorprendió a Víctor, pues en ese mundo todo era posible.
También vio a los Cronopios, algunos despiertitos riéndose  de otros seres  que caminaban muy erguidos y parecían como muñecos de palo de cuello largo, usaban unas galeras o sombreros bombines y hablaban muy formalmente, creo que eran los Famas. Soberbios y serios , yendo bien derechitos hacia no sé dónde
Se puso a pensar que mundo diferente al suyo y se quedo con la mente  en la noche pasada, cómo podía ser posible que nadie supiera que era esa cosa que transitaba por la noche y solo se retiraba después de romper algo, algún muro o alguna fuente de las que abundaban por la calles o alguna columna de agua fresca, o algún banco de las plazas, algo que saciara su deseo de destruir!!!. Y cómo esta gente tan luminosa y gentil no podía enfrentarse con ESO. Será que no quería ver?
De muy chico sufrió problemas con su vista, por eso sus lentes. Había muchas cosas que le costaba ver y por lo mismo le costaba hacer. Pero su familia siempre lo alentaba a seguir adelante. Su tía Margarita, le decía “cuando la vista no te alcance, mira con el corazón, pero siempre sigue adelante”. Era muy buena su tía Margarita, y ella también tenía anteojos. Y muchos anteojos de varios colores.
Tengo que descubrir lo que pasa y Mich me tiene que ayudar con sus “ojos de lince”, como le decía  el abuelo. Víctor para cruzar la calle anda con el Ojo de Lince, y decile que mire para los dos lados antes de poner un pie en el asfalto. Jajajajajaja!! Mi abuelo era un genio, siempre daba en la tecla!!, pensó.
Esta noche saldremos con Mich, precisamos de un escondite que nos proteja pero que no esté amurallado con metal. En el paseo de hoy, iré mirando el panorama …
Y mientras pensaba eso, Mich se desperezaba, Man de estiraba todo y ambos ya estaban mirando de dónde sacarían un desayuno… Víctor sonrió al mirarlos y siguió pensando…

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