Víctor
despertó tempranito, vio el tenue y bello sol entrando por las ventanas que
iban lentamente bajando su muralla de metal. Escucho el canto de pájaros
grandes y bellos, y los vio posarse sobre las ramas de los muchos árboles que
abundaban en las calles y casas de la ciudad X.
Había uno
de color purpura, con un copete bien grande verde y rojo, con el rostro
parecido a un faisán, pero su pico era dorado como el oro. Otro amarillo y su
pecho blanco brillante, mucho más pequeño que el purpura, pero que viajaban
juntos. Compartían frutos que sacaban de los árboles y hasta movían sus picos
como si conversaran. Obvio que Víctor no los escuchaba pues los vidrios de las
ventanas lo separaban, pero era bien evidente que dialogaban. Lo que no le
sorprendió a Víctor, pues en ese mundo todo era posible.
También vio
a los Cronopios, algunos despiertitos riéndose de otros seres que caminaban muy erguidos y parecían como
muñecos de palo de cuello largo, usaban unas galeras o sombreros bombines y
hablaban muy formalmente, creo que eran los Famas. Soberbios y serios , yendo
bien derechitos hacia no sé dónde
Se puso a
pensar que mundo diferente al suyo y se quedo con la mente en la noche pasada, cómo podía ser posible que
nadie supiera que era esa cosa que transitaba por la noche y solo se retiraba después
de romper algo, algún muro o alguna fuente de las que abundaban por la calles o
alguna columna de agua fresca, o algún banco de las plazas, algo que saciara su
deseo de destruir!!!. Y cómo esta gente tan luminosa y gentil no podía enfrentarse
con ESO. Será que no quería ver?
De muy
chico sufrió problemas con su vista, por eso sus lentes. Había muchas cosas que
le costaba ver y por lo mismo le costaba hacer. Pero su familia siempre lo
alentaba a seguir adelante. Su tía Margarita, le decía “cuando la vista no te
alcance, mira con el corazón, pero siempre sigue adelante”. Era muy buena su
tía Margarita, y ella también tenía anteojos. Y muchos anteojos de varios
colores.
Tengo que descubrir
lo que pasa y Mich me tiene que ayudar con sus “ojos de lince”, como le decía el abuelo. Víctor para cruzar la calle anda
con el Ojo de Lince, y decile que mire para los dos lados antes de poner un pie
en el asfalto. Jajajajajaja!! Mi abuelo era un genio, siempre daba en la
tecla!!, pensó.
Esta noche
saldremos con Mich, precisamos de un escondite que nos proteja pero que no esté
amurallado con metal. En el paseo de hoy, iré mirando el panorama …
Y mientras
pensaba eso, Mich se desperezaba, Man de estiraba todo y ambos ya estaban
mirando de dónde sacarían un desayuno… Víctor sonrió al mirarlos y siguió
pensando…
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