miércoles, 26 de octubre de 2011

Recreo de Lectura o Un momento de fama sutil

La Fama es puro cuento, si...si... puro purito..pero a veces es tan lindo tenerla por unos minutos.
Sentir esa chispa de alegría que te borra lo gris del día a día. Es como aquel jugador mediocre, que en medio de un patético partido, en el que perdía su equipo, mete un gol. El único gol, ni del empate, ni del triunfo, un gol del descuento, que sólo marca una mínima diferencia porque perdieron igual.
Pero él metió el gol. Y tuvo su momento de fama. Su brillo, su chispa de alegría.
Y si, describir ese proceso comercial administrativo contable, que nadie entiende bien, que nadie sabe como explicarlo, describirlo con lujos y detalles y encima con palabras técnicamente correctas y hasta bonitas, frente a un grupo de auditores que son como jueces del partido, eso es meter un gol.
Y sentirte feliz de haberlo metido, fuiste el jugador con ese minuto de fama, ese minuto que al pasar el tiempo, todos olvidarán, pero vos recordaras con una sonrisa entre los labios.
Aún siendo puro cuento, la fama, que linda no?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Momentos que te indican cambios

Ella se había enamorado.Era una relación difícil y limitada, pero aún sabiéndolo, se había enamorado como hacia mucho no le sucedía.
Sabia que le había sucedido antes, pero hacia tanto tiempo de eso que apenas si lo recordaba y este amor era tan fuerte que parecía opacar todo lo anterior.
Se veían como y cuando podían, y ella se decía que seria muy cruel para todos continuar con esta relación, que era suficiente con que uno sólo sufriera, y no una familia entera. Aceptando su sufrimiento convencida de que era lo mejor para todos.
Pero en el fondo de su corazón tenía la esperanza de que algo diferente sucediera para poder darle la completud de ese amor. Ni solía pensarlo concientemente, pues le parecía egoísta y le generaba cierta culpa.
Mientras tanto se adaptaba y justificaba ese amor, por todos los medios. Pues ella estaba enamorada, muy enamorada.
Pero un día vio el peso de la realidad en un simple gesto. En una sonrisa, aunque parezca mentira. Un día en que él tenía que quebrar la rutina de ambos, acortando los tiempos, para poder mantener sin llamar la atención su propia rutina.
Y la rápida despedida fue con una sonrisa.
Una sonrisa que le decía a ella, mata la esperanza!. Matala!!
No murió el amor, pero si la esperanza de ese amor. Y murió por una sonrisa.

Historias que me cuento -5

"Y ahora seguimos escuchando lo que nos dice la voz del personaje, es de noche, está en la ruta y ella sube al camión..."


Las reglas del juego se cumplen desde el primer momento en las historias que me cuento. Dilia era Dilia pero en la historia yo era un camionero y solamente eso para Dilia, jamás se me hubiera ocurrido preguntarle qué estaba haciendo allí en plena noche o llamarla por su nombre. Pienso que en la historia lo excepcional era que esa muchacha contuviera a la persona de Dilia, su lacio pelo rubio, los ojos claros y sus piernas casi convencionalmente evocando las de un potrillo, demasiado largas para su estatura; fuera de eso la historia la trataba como a cualquier otra, sin nombre ni relación anterior, perfecto encuentro al azar. Cambiamos dos o tres frases, le pasé un cigarrillo y encendí otro, empezamos a bajar la cuesta como tiene que bajarla un camión pesado, mientras Dilia se estiraba todavía más, fumando desde un abandono y un sopor que la lavaban de tantas horas de marcha y acaso miedo en al montaña.
Pensé que iba a dormirse en seguida y que era agradable imaginarla así hasta la planicie allá abajo, pensé que acaso hubiera sido amable invitarla a irse al fondo del camión y tirarse en una verdadera cama, pero jamás en una historia las cosas me habían permitido hacer eso porque cualquiera de las muchachas me hubiera mirado con esa expresión entre amarga y desesperada de la que imagina las intenciones inmediatas y busca casi siempre la manija de la portezuela, la fuga necesaria. Tanto en las historias como en la presumible realidad de cualquier camionero las cosas no podían pasar así, había que hablar, fumar, hacerse amigos, obtener desde todo esto la aceptación casi siempre silenciosa de un alto en un bosque o un refugio, la aquiescencia para lo que vendría luego pero que ya no era amargura ni cólera, simplemente compartir lo que ya se estaba compartiendo desde la charla, los cigarrillos y la primera botella de cerveza bebida del gollete entre dos virajes.
La dejé dormir, entonces, la historia tenía ese desarrollo que siempre me ha gustado en las historias que me cuento, la descripción minuciosa de cada cosa y de cada acto, una película lentísima para un goce que progresivamente va ascendiendo por el cuerpo y las palabras y los silencios.


Continuará... es largo...paciencia...

sábado, 15 de octubre de 2011

Un recreo a la literatura o Madres por calendario

Siempre es lindo recibir una caricia afectuosa, no importa la fecha.
También creo que es lindo generar fechas para dar caricias , llamemoslas caricias orientadas, tener un día que ritualmente acariciemos a los niños, a los animales, a nuestro país, a nuestros abuelos, o padres o novios o enamorados o etc, etc, etc.
Pero la verdad es que a veces se quiere generar una caricia tan, pero tan CAPITALISTA, que lleva a revelarnos internamente con esa situación.
Y también a pensar otras cosas, que nada tienen que ver con el dinero o el regalo para agasajar . Y si, con el sentido de la fecha o de esta fecha.
He recibido muchos mensajes sobre las madres, pues obviamente, la caricia orientada del mes es la caricia a las madres.
Sinceramente creo que una de las cosas más hermosas que me han sucedido es ser madre.
Uno esta creando, casi como un artista, dentro de si a sus hijos, para después intentar criarlos lo mejor posible, para después soltarlos libres a la vida, o a su vida.
Y que pasa con aquellas mujeres que no pueden ser madres? Y con aquellos hijos que ya están sin sus madres? o aquellos que nunca conocieron a sus madres ? o los que han tenido malas madres?Obligados a no acarciar? o acariciar sin ganas, o no tener a quien acariciar.
El amor no es por calendario, ni por el solo hecho de haber podido parir somos buenas , dulces y maravillosas y cocinamos tortas de frutilla y nos sabemos todas las respuestas... no, así no..hacemos lo que podemos, crecemos con nuestros hijos, aprendemos con ellos y con nuestro entorno, con hijos de otros y a veces hasta con padres ajenos.
Caricias lindas caricias, sin fecha,amor sin calendarios , caricias sin orientación, bondad la máxima posible a quien le corresponda y a quien se la merezca.
Madres :el deseo de ser

Historias que me cuento -4

" Me imagino al personaje, callado, con ojos brillantes, soñador....y uds, cómo se lo imaginan?
Creo que lo más hermoso que tiene el amor por la literatura es como nosotros vivimos el relato del autor, que sentimos con sus palabras, que historia dentro de la historia nos contamos a nosotros mismos..."



Cuando la historia ponía a una mujer al borde de la ruta, esa mujer era siempre una desconocida, los caprichos de las historias que optan por una muchacha pelirroja o una mulata, vistas acaso en una película o una foto de revista y olvidadas en la superficie del día hasta que la historia me las traía si que yo las reconociera. Ver a Dilia fue entonces más que una sorpresa, casi un escándalo porque Dilia no tenía nada que hacer en esa ruta y de alguna manera estaba estropeando la historia con su gesto implorante y conminatorio. Dilia y Alfonso son amigos que Niágara y yo vemos de tiempo en tiempo, viven en órbitas diferentes y sólo nos acerca la fidelidad de los tiempos de universidad, la estima por temas y gustos comunes, cenar de cuando en cuando en casa de ellos o aquí, seguirlos de lejos en su vida de matrimonio con un bebé y bastante plata. Qué demonios tenía que hacer Dilia allí cuando la historia estaba sucediendo de una manera en la que cualquier muchacha imaginaria sí pero no Dilia, porque si algo estaba claro en la historia era que esa vez yo encontraría una muchacha en la ruta y de ahí sucederían algunas de las muchas cosas que pueden suceder cuando se llega a la llanura y se hace un alto después de la larga tensión del cruce todo tan claro desde la primera imagen, la cena con otros camioneros en el bodegón del pueblo cantes de la montaña,una historia ya nada original pero siempre grata por sus variantes y sus incógnitas, solamente que ahora la incógnita era diferente, era Dilia que de ninguna manera tenía sentido en esa curva de la ruta.
Puede ser que si Niágara hubiera estado ahí murmurando y resplando dulcemente en su sueño, yo hubiera preferido no levantar a Dilia, borrarla a ella y al camión y a la historia con solamente abrir los ojos y decirle a Niágara: "Es raro, estuve a punto de acostarme con una mujer y era Dilia", para que tal vez Niágara abriera a su vez los ojos y me besara en la mejilla tratándome de estúpido o metiendo a Freud en el baile o preguntándome si alguna vez había deseado a Dilia, para oírme decir la verdad o sea que en la perra vida, aunque entonces de nuevo Freud o algo así.
Pero sintiéndome tan solo dentro de la historia, tan solo como lo que era , un camionero en pleno cruce de la sierra a medianoche, no fui capaz de pasar de largo: frené despacio, abrí la portezuela y dejé subir a Dilia que murmuró apenas un "gracias" de fatiga y somnolencia y se estiró en el asiento con su saco de viaje a los pies.


Continuará...

viernes, 14 de octubre de 2011

Historias que me cuento -3

"Vamos a ver que le pasa a este personaje, no?..."


Alguna vez en he preguntado por qué camionero y no piloto de avión o capitán de transatlántico, sabiendo a la vez que responde a mi lado simple y a ras de tierra que más y más tengo que esconder de día, ser camionero es la gente que haba con los camioneros, es los lugares por donde se mueve un camionero, de manera que cuando me cuento una historia de libertad es frecuente que empiece en ese camión imaginario como el de ahora, los Andes o las montañas Rocosas, en todo caso una ruta difícil en esa noche por la que yo iba subiendo cuando vi la frágil silueta de Dilia al pie de las rocas violentamente arrancadas de la nada por el haz de los faros, las paredes violáceas que volvían aún más pequeña y abandonada la imagen de Dilia haciéndome el gesto de los que piden ayuda después de haber andado tanto a pie con una mochila a la espalda,
Si ser camionero es una historia que me he contado muchas veces, no era forzoso encontrar mujeres pidiéndome que las levantara como lo estaba haciendo Dilia, aunque desde luego también las había puesto que esas historias colmaban casi siempre una fantasía en la que la noche, el camión y la soledad eran los accesorios perfectos para una breve felicidad de fin de etapa. A veces no, a veces era solamente una avalancha de la que me escapaba vaya a saber cómo, o los frenos que fallaban en el descenso para que todo terminara en un torbellino de visiones cambiantes que me obligaban a abrir los ojos y negarme a seguir, buscar el sueño o la tibia cintura de Niágara con el alivio de haber escapado a lo peor.

Continuará....

martes, 11 de octubre de 2011

Historias que me Cuento- 2

Sigamos con Cortazar un ratito....

Todo depende del humor del momento porque nunca se que me ocurriría elegir un cierto tipo de historia, apenas apago o apagamos la luz y entro en esa segunda y hermosa capa de negrura que me traen los párpados, la historia está ahí, un comienzo casi siempre incitante de historia, puede ser una calle vacía con un auto que avanza desde muy lejos, o la cara de MArcelo Macías al enterarse de que lo han ascendido, cosa hasta este momento inconcebible dada su incompetencia, o simplemente una palabra o un sonido que se repiten cinco o diez veces y de los cuales empieza a salir una primera imagen de la historia. A veces me asombra que después de un episodio que podría calificar de burocrático, la no che siguiente la historia sea erótica o deportiva; sin duda soy imaginativo, aunque eso se note solamente antes de dormirme, pero un repertorio tan imprevistamente variable y rico no tremían de asombrarme. Dilia, por ejemplo, por qué tenía Dilia que aparecer en esa historia y precisamente en esa historia cuando Dilia no era una mujer que de alguna manera se prestara a una historia semejante; por qué Dilia.
Pero hace mucho que he decidido no preguntarme por qué Dilia o el Transiberiano o Muhamed Alí o cualquiera de los escenarios donde se instalan las historias que me cuento. Si me acuerdo de Dilia en este momento ya fuera de la historia es por otras cosas que también estuvieron y están fuera, por algo que ya no es la historia y acaso por eso me obliga a hacer lo que no hubiera querido ni podido hacer con las historias que me cuento. En aquella historia (solo en la cama, Niagara volvería del hospital a las ocho de la mañana) corría un paisaje de montaña y una ruta que daban miedo, que obligaban a manejar con cuidado, los faros barriendo las siempre posibles trampas visuales de cada curva, solo y a medianoche en ese enorme camión de difícil manejo en un camino de cornisa. Ser camionero siempre me ha parecido un trabajo envidiable porque lo imagino como una de las más simples formas de la libertad , ir de un lado a otro en un camión que a la vez es una casa con su colchón para pasar la noche en una ruta arbolada, una lámpara para leer y latas de comida y cerveza, un transistor para escuchar jazz en un silencio perfecto, y además ese sentimiento de saberse ignorado por el resto del mundo, que nadie esté enterado de que hemos tomado esa ruta y no otra, tantas posibilidades y pueblos y aventuras de pasaje, incluso asaltos y accidentes en los que siempre se tiene la mejor parte como cabe a Walter Mittiy.

Continuara.....

sábado, 8 de octubre de 2011

Cortazar- Historias que me cuento-1

A Julio Cortazar llegué en mi adolescencia, a través del cuento "Famas y Cronópios" , confieso que no lo entendí del todo. Era diferente de Benedetti, tenia un lenguaje más complicado. Y lo dejé , como me pasó con Garcia Marquez . Lo dejé, pero no lo olvidé. Una tarde del 74, nublada, llego mi novio de una de sus rarisimas (por pocas) salidas de la "colimba" y traía entre sus cosas un libro que habia encontrado en uno de los pabellones del Regimiento. Alguien se lo había olvidado. Era un libro de tapas azules. Era "Las Armas Secretas" de Julio Cortazar. Me lo dejó y pensé -" Le doy otra chance a este escritor...".Suerte mía, que él me dio otra chance de leerlo y de entenderlo en su existencialismo.
Este cuento no es de "Las Armas Secretas", y si de "Queremos tanto a Glenda".
Y me seduce por su titulo "Historias que me cuento".
Vamos hacia él, que lo disfruten.
..


HISTORIAS QUE ME CUENTO

Me cuento historias cuando duermo solo, cuando la cama parece más grande de lo que es y más fría, pero también me las cuento cuando Niágara está ahí y se duerme entre murmullos complacientes, casi como si también ella se estuviera contado una historia. Más de una vez quisiera despertarla para saber cómo es su historia (solamente murmura ya dormida y eso no es de ninguna manera una historia), pero Niágara vuelve siempre tan cansada del trabajo que no sería justo ni hermoso despertarla cuando acaba de dormirse y parece colmada, perdida en su caracolito perfumado y murmurante, de modo que la dejo dormir y me cuento historias, lo mismo que en los días en que ella tiene horario nocturno y yo duermo solo en esa bruscamente enorme cama.
Las historias que me cuento son cualquier cosa pero casi siempre conmigo en el papel central, una especie de Walter Mitty porteño que se imagina en situaciones anómalas o estúpidas o de un intenso dramatismo muy trabajado para que el que sigue la historia se divierta con el melodrama o la cursilería o el humor que deliberadamente le pone el que la cuenta.Porqeu Walter Mitty suele tener también su lado Jekyll y Hyde, desde luego la literatura anglosajona ha hecho estragos en su inconsciente y las historias le nacen casi siempre muy librescas y como armadas para una imprenta igualmente imaginaria. La sola idea de escribir las historias que me cuento antes de dormirme me parece inconcebible por la mañana, y además un hombre tiene que tener sus lujos secretos, sus callados despilfarros, cosa que otros aprovecharían hasta las últimas migajas. Y hay también la superstición, desde siempre me he dicho que si pusiera por escrito, esa historia sería la última por una razón que se me escapa pero que acaso tiene que ver con nociones de trasngresión o de castigo; entonces no, imposible imaginarme esperando el sueño junto a Niágara o solo pero sin poder contarma una historia, teniendo que imbécilmente numerar corderitos o todavía peor recordar mis jornadas cotidianas poco recordables.


Continua...

martes, 4 de octubre de 2011

La poesia de Silvana o el dolor de amar

Esta Poesía la escribió una conocida, me pareció tan linda y tan real que he decidido subirla para que uds puedan compartir conmigo la fuerza de los sentimientos, cuando solo nos quedan los recuerdos.



TAMBIEN

Y si alguna vez piensas en mí,
Piensa que te he querido
Que he seguido tus pasos
Que a tu corazón, sí le he creído
He buscado anagramas en tus frases
He transitado de la zozobra a la calma
Escuchaba, pero no los sonidos
Escuchaba lo que escondía tu alma.
Que existen diferentes realidades
Que no bastan los deseos
Que no basta la entrega
Que las pasiones amedrentan.
Sin máscaras ni escondites
Seré absolutista en las emociones
Te he querido no sabes cuanto
Comprometiendo alma e ilusiones.
He buscado realidad en tus caricias
Palabras que aún escucho como eco
Abrazos, miradas, y las risas
Solo los encuentro en recuerdos.
Que lógica tan absurda
Que magia tan dispar
Tenlo presente mi amor
También, se siente dolor al amar.