Una noche fría de comienzos de septiembre, lo estaban esperando. Su padre, en coma, en su cuarto con exceso de calefacción, y ella en una silla se balanceaba como si sus nervios llevasen la cuenta en compás de movimientos, el compás de la espera.
Entra la vecina de al lado, mujer simple y un poco mística, que al verla balancearse, le dice "vos lo estás reteniendo, dejalo ir, él lo necesita, ya es su hora". Le sonríe y ecepticamente piensa : "que tonterías dice" mientras sigue su imparable balanceo.
Está cansada, van 3 noches de mal sueño, junto a esa cama. Cerca de las 21 hs, su cuñada la llama, amasó una pizza, insiste en que coma algo.
Se levanta a desgano, y va hacia la cocina, todos están allí. Menos sus hijos, ellos son pequeños y se quedarón con su suegra.A él lo dejaron solo.
La cuñada va hacia el baño y pega un grito. "Se fue, ahora se murió.."
Ella corre hacia el cuarto y ve a su padre con una cara extraña, sin tensión y con otro color. En eso llega su tío, que al verlo dice: "Me lo imaginé, por eso vine rápido"
Lo que su pobre tío no sabia, era que en menos de un lustro, él estaría acompañando a su cuñado en este fin de vida.
Ella tenía sueño, mucho sueño, ya su padre se había ido, su tío, su marido y su hermano se ocuparían de todos los tramites, su madre estaba tranquila, inexpresiva. Y a ella se le caían los ojos, ya no se balanceaba, todo su cuerpo perdió tensión, se reclinó en una silla y se durmió. En breve tiempo se despertó. Y así fue durante todo el velorio, durante toda esa interminable y oscura noche, durmiéndose y despertándose.
Relajada, tranquila, así fue al entierro y así vio a su madre acomodar los papeles.
Viejos papeles, entre ellos estaba una tarjetita amarilla con un dibujito pintado con crayones que decía "Feliz día Papá" con su firma de apenas 6 años.
Y lloró, lloró mucho y largo rato, lloró por su ausencia, y aún hoy después de mas de un cuarto de siglo lo sigue llorando.
domingo, 14 de julio de 2013
sábado, 13 de abril de 2013
Historias de viajes – Aires cubanos
Que Hermosa esta mañana!!! Limpido cielo, casi siempre, piensa Hilda de camino al trabajo. Salvo en la época de huracanes, salvo en ella...
Feliz de haber conseguido ese trabajo en el Hotel, gracias a su buen inglés, aunque sea de camarera a pesar de sus estudios en turismo y su graduación con honores. Este trabajo la hace “viajar” a través de la gente que ella conoce día a día.
Todos le preguntan cosas de su linda Habana, de la Revolución, de cómo se vive, cómo son sus días, cómo es el gobierno de Fidel.
Eso deberían preguntárselo a mi padre y a mi madre. A mí me pusieron Hilda por la esposa revolucionaria del Che. Si, como si el nombre transmitiera actitud. Ella no se siente con esa actitud que tuvieron sus padres, que tuvieron sus tíos, que debe haber tenido la famosa Hilda. Ella solo piensa en poder ser feliz, ir a bailar los sábados, comprarse aquel vestido que viene ojeando y reojeando en el negocio de Doña Ema, cerquita de su casa. Piensa en Joel, tan dulce con ella, tan lindo, tan enamorado.
No piensa en la revolución. En eso piensan los otros, los extranjeros que a veces nos miran como bichos raros. Y quien sabe tal vez lo seamos. "Raros rarísimos libres de culpa", como decía mi querido tío Jaime, cuando hablaba de los cubanos que se quedaron en esta isla , que nacimos bastante después de la Revolución, que no decidimos nada, sólo aceptamos y pensamos en nuestra felicidad. Sin comparación con otras felicidades, de otras latitudes.
Mientras camina va sintiendo los aromas de su pueblo, de su tierra, escuchando el hermoso arrullo que les da ese mar Caribe a los de esta ciudad, y no piensa en ideologías, ni en guerras, ni en revoluciones. Eso ya lo pensaron sus padres, sus tíos, todos antes que ella.
Ella sólo está feliz porque este sábado, va a recibir su salario mensual , junto con sus propinas y podrá comprarse el vestido en lo de Doña Ema y va a poder estar hermosa para Joel.
Ella solo piensa en eso, como una dulce joven inocente de cualquier lado del planeta…
Feliz de haber conseguido ese trabajo en el Hotel, gracias a su buen inglés, aunque sea de camarera a pesar de sus estudios en turismo y su graduación con honores. Este trabajo la hace “viajar” a través de la gente que ella conoce día a día.
Todos le preguntan cosas de su linda Habana, de la Revolución, de cómo se vive, cómo son sus días, cómo es el gobierno de Fidel.
Eso deberían preguntárselo a mi padre y a mi madre. A mí me pusieron Hilda por la esposa revolucionaria del Che. Si, como si el nombre transmitiera actitud. Ella no se siente con esa actitud que tuvieron sus padres, que tuvieron sus tíos, que debe haber tenido la famosa Hilda. Ella solo piensa en poder ser feliz, ir a bailar los sábados, comprarse aquel vestido que viene ojeando y reojeando en el negocio de Doña Ema, cerquita de su casa. Piensa en Joel, tan dulce con ella, tan lindo, tan enamorado.
No piensa en la revolución. En eso piensan los otros, los extranjeros que a veces nos miran como bichos raros. Y quien sabe tal vez lo seamos. "Raros rarísimos libres de culpa", como decía mi querido tío Jaime, cuando hablaba de los cubanos que se quedaron en esta isla , que nacimos bastante después de la Revolución, que no decidimos nada, sólo aceptamos y pensamos en nuestra felicidad. Sin comparación con otras felicidades, de otras latitudes.
Mientras camina va sintiendo los aromas de su pueblo, de su tierra, escuchando el hermoso arrullo que les da ese mar Caribe a los de esta ciudad, y no piensa en ideologías, ni en guerras, ni en revoluciones. Eso ya lo pensaron sus padres, sus tíos, todos antes que ella.
Ella sólo está feliz porque este sábado, va a recibir su salario mensual , junto con sus propinas y podrá comprarse el vestido en lo de Doña Ema y va a poder estar hermosa para Joel.
Ella solo piensa en eso, como una dulce joven inocente de cualquier lado del planeta…
martes, 26 de marzo de 2013
La despedida
Marga y Pericles iban adelante, mostrándoles el camino por dónde debían cruzar la brecha del tiempo que los conduciría a su mundo nuevamente.
Iban todos muy callados, cada uno por distintos motivos. El silencio era su compañía.
Al llegar a la playa se veía una gran neblina, allí Víctor, Mich y Man debía atravesarla para volver a su mundo, llevaban dentro de si los recuerdos de ese sol, de esos sabores, de la gente diferente, de Patú y de su aventura oftalmológica. Y lo más importante para todos, no temer a lo desconocido. No temer a lo diferente.
Comienza la despedida, todos abrazados, lagrimas corrían por los ojos extraños de Pericles.
Magda no le suelta la mano a Víctor y esté se ajusta sus anteojitos y se acerca a ella, abrazándola.
Le susurra: Venite conmigo, yo te voy a cuidar, ven…
Ella corre con su brazo derecho la neblina de la entrada, lo abraza nuevamente y le entrega su flor naranja. Después, gira sobre sus talones y no vuelve la vista atrás.
Un torbellino cubre a los viajeros, neblina ciega su visión, se adormecen y sienten sus cuerpos flotar…
Víctor!! Víctor! Levantate amor, se te está haciendo tarde para ir al trabajo. Tengo el desayuno preparado como a vos te gusta. Tenés planchadita la remera naranja que tanto te gusta. Ahhh!! Acordate que esta noche cenamos en la casa de Mich y Elena. Esperemos que no preparen arroz con crema!! Jajajajja! No amor?
FIN
Víctor un oculista improvisado
Mich fue revisando entre todas las cosas que Marga tenia en su casa-cueva y encontró unas lianas bastante flexibles y resistentes que podrían servirles. Marga le contó que esas lianas que ellos llaman lana del cielo, se encuentran en muchos lugares y sirven para muchas cosas. Y le contaba con detalle mínimo las cosas que hacían con la lana del cielo, Pericles también comentaba al respecto. El grupo conversaba muy animado y Víctor los miraba mientras pensaba como hacerle los anteojos a Patú.
Los pájaros raros del cielo comenzaron a cantar y el sol a asomarse, así que decidieron ir al encuentro de Patú.
Por la calles empezaron a caminar algunos Cronópios y menos Famas, algunos muñecos de cuello de madera, en cuanto el quinteto iba alejándose rumbo a la sierra.
El camino era hermoso, y detrás de una arboleda, bajo una especie de gruta bastante abierta pero cubierta del sol, estaba Patú durmiendo tranquilamente.
Marga se acercó y comenzó a acariciarle las orejotas. Patú abrió sus miopes ojos e hizo una mueca muy parecida a una sonrisa, después habló: Hola Marga!! No estás sola no? Olfateo otros cuerpos.
Marga le contó de sus amigos mientras que Víctor, Mich y Pericles iban a buscar unos lentes apropiados para Patú. Con Marga se quedó Man que estaba encantado de estar cerca del gigante Patú.
Trabajaron como oculistas los 3 hombres y Patú aceptó feliz esos lentes amarrados con las lanas del cielo que le dieron la posibilidad de ver y con ella de integrarse a ese mundo.
Y su integración iba a cambiarlo de a poco, cuando todas las personas de la Ciudad X fueran perdiendo el miedo.
Todos estaban muy contentos y Marga abrazo a Víctor con gran alegría y lo miró con algo más que un amigable sentimiento. Víctor sintió lo mismo.
Después Mich lo abrazó y le susurró al oído: Extraño a mi familia, extraño mi casa, extraño mis juguetes, hasta extraño la escuela!!!
Si, dijo Víctor, Debemos volver…
lunes, 18 de marzo de 2013
Aparece la Luz de la Historia o los Ojos del Patú
Después de comer otro pedazo de mango, Marga se levanta y saca de una caja un vidrio grande que parece una lupa. Y toma la mano de Víctor, para acercarlo a un montículo dentro de la cueva, que es como una ventana.
Cuando Marga lo toma de la mano, Víctor comienza a sentir calor, a sudar, se pone un poco nervioso y hasta se tropieza, su amigo Mich, se ríe. Lo conoce bien a Víctor como para saber de su timidez, lo que no sabe es de lo que siente Víctor en ese instante. Siente que el corazón se le estalla de felicidad al contacto con Marga.
Suben y Marga coloca el Vidrio-lente en el orificio, y lo invita a mirar por él. Obviamente que Mich y Pericles están apretados esperando su turno para poder ver.
Parece un elefante!!! Dice Víctor, pero tiene una cola más larga y una trompa enorme que no sabe manejar!!!
Y además es medio ciego, dice Marga. Su nombre es Patú, es el último de su especie, aunque vive miles de años. Sale por las noches a buscar algo para comer, pues por su vista el sol le hace daño, pero como ve muy poco se lleva por delante las cosas y las rompe. Su aullido es para avisar asi nadie se cruza a su paso, pues él no los ve y tiene miedo de lastimarlos. Pero la gente de este mundo no quiere saber de problemas y prefieren encerrarse y no ver a quien precisa de ayuda. Este es un mundo que precisa cambiar! Lo dice levantando el dedo índice de su larga mano y con un brillo en los ojos que ilumina sus vehementes palabras.
Mich y Pericles ya están pegados al vidrio-lente y pueden ver a Patú tomando unas frutas y torpemente girando para volver a su escondite, y sin querer tirando con su enorme cola una de las columnas de agua.
Víctor piensa un instante y dice: Vos conoces su escondite? Decís que es bueno, podríamos verlo? Tal vez exista una posibilidad de ayuda… mientras mira los anteojitos entre sus manos.
Marga responde: Se donde vive, pero solo podríamos ir al amanecer pues así el no se asusta con los ruidos.
De dónde sacaste ese vidrio-lente que tenes? le pregunta Víctor.
Sorprendida Marga le dice que en una sierra no muy lejana de la cueva de Patú, es el lugar de los mil vidrios, ella la sacó de allí.
Mich entiende lo que Víctor quiere hacer y se pone a pensar rápidamente como podrá ser hecho. Que elementos tiene ese mundo para hacer lo que Víctor cree ayudará a Patú.
Mientras tanto, Pericles baja del montículo, abraza a Man y les dice lo que ellos piensan: Tal vez Patú precise algo como lo que vos usas, eso que llamas de anteojos.
Todos se miran y comienzan a reír!!! Han encontrado un camino…
Cuando Marga lo toma de la mano, Víctor comienza a sentir calor, a sudar, se pone un poco nervioso y hasta se tropieza, su amigo Mich, se ríe. Lo conoce bien a Víctor como para saber de su timidez, lo que no sabe es de lo que siente Víctor en ese instante. Siente que el corazón se le estalla de felicidad al contacto con Marga.
Suben y Marga coloca el Vidrio-lente en el orificio, y lo invita a mirar por él. Obviamente que Mich y Pericles están apretados esperando su turno para poder ver.
Parece un elefante!!! Dice Víctor, pero tiene una cola más larga y una trompa enorme que no sabe manejar!!!
Y además es medio ciego, dice Marga. Su nombre es Patú, es el último de su especie, aunque vive miles de años. Sale por las noches a buscar algo para comer, pues por su vista el sol le hace daño, pero como ve muy poco se lleva por delante las cosas y las rompe. Su aullido es para avisar asi nadie se cruza a su paso, pues él no los ve y tiene miedo de lastimarlos. Pero la gente de este mundo no quiere saber de problemas y prefieren encerrarse y no ver a quien precisa de ayuda. Este es un mundo que precisa cambiar! Lo dice levantando el dedo índice de su larga mano y con un brillo en los ojos que ilumina sus vehementes palabras.
Mich y Pericles ya están pegados al vidrio-lente y pueden ver a Patú tomando unas frutas y torpemente girando para volver a su escondite, y sin querer tirando con su enorme cola una de las columnas de agua.
Víctor piensa un instante y dice: Vos conoces su escondite? Decís que es bueno, podríamos verlo? Tal vez exista una posibilidad de ayuda… mientras mira los anteojitos entre sus manos.
Marga responde: Se donde vive, pero solo podríamos ir al amanecer pues así el no se asusta con los ruidos.
De dónde sacaste ese vidrio-lente que tenes? le pregunta Víctor.
Sorprendida Marga le dice que en una sierra no muy lejana de la cueva de Patú, es el lugar de los mil vidrios, ella la sacó de allí.
Mich entiende lo que Víctor quiere hacer y se pone a pensar rápidamente como podrá ser hecho. Que elementos tiene ese mundo para hacer lo que Víctor cree ayudará a Patú.
Mientras tanto, Pericles baja del montículo, abraza a Man y les dice lo que ellos piensan: Tal vez Patú precise algo como lo que vos usas, eso que llamas de anteojos.
Todos se miran y comienzan a reír!!! Han encontrado un camino…
sábado, 16 de marzo de 2013
Una nueva participante de la cruzada de Víctor
Hola ¡! Me llamo Marga, soy de este mundo y tengo una vida diferente del resto, soy curiosa y deseo conocer lo que en este mundo se niega.
Uds. quiénes son? De dónde vienen? Cómo se llaman? Vengan pasen al fondo de mi cueva, tengo un lindo y acogedor lugar para compartir con Uds.
Y Víctor, Mich, Man y Pericles siguen a Marga al fondo de su cueva ocre, donde de repente aparece un espacio grande y luminoso con un sillón rojo ocre y unas pequeñas mesas llenas de piedras, frutas, flores y jugos. Un lugar casi parecido con un hogar de esos que estan en el mundo de Víctor.
Todos la siguen callados, sorprendidos y expectantes. Marga con sus largas piernas, y sus hermosos ojos los guía, segura de sí misma, como si la noche no la perturbara como al resto de ese mundo, como si la noche no fuera más que un tiempo dentro del tiempo de la vida de cada persona , como en el mundo de Víctor, un tiempo más. No un tiempo de miedo.
De repente, el aullido y el ruido,aparece nuevamente,inquietandolos. Marga se sienta en el sillón ocre y los mira con tranquilidad diciéndoles: No tengan miedo, él es bueno, solo un poco torpe.
Víctor deja de lado su silencio y dice: Quién es él? Que hace aquí? Y porque grita? Deseo verlo, ver quién es? Que hace ¿y porque rompe todo lo que está a su alcance?
Pero mientras dice eso, mira a Marga, como si hubiera descubierto a la mujer. No como sus compañeras de escuela, no como sus vecinas, sino algo distinto, algo especial. Él la mira y siente la energía que ella y él mismo emanan, algo que los conecta fuertemente, sin saber porque. Cree que en su mundo, lo llamarían amor.
El aullido vuelve a surgir y allí, todos se concentran mirando en la dirección de salida de la cueva. Es un ruido fuerte y cercano, casi sienten que esta con ellos, junto a ellos y surge un poco de ansiedad para Víctor y miedo para el resto, en especial para Pericles.Menos para Marga que tranquila se come algo parecido a un mango.
Después, mirando a Víctor, pues lo ve como el líder, con su mano le indica, que la siga, subiendo una pequeña escalera de piedra dentro de la cueva.
Y allí van los 4 siguiendo a la enigmática Marga en cuanto los aullidos y golpes continúan en aumento…
viernes, 15 de marzo de 2013
La vigilia de Víctor o La gruta tiene vida propia
Víctor estaba en la gruta junto con Man pero él sentía que la gruta no estaba vacía. Miraba a su alrededor y no veía ni a nadie, ni nada. Pero el “presentimiento” del que siempre hablaba su mamá, le estaba dando de nuevo y un poco de miedo le estaba dando, así que decidió, mientras esperaba la noche llegar, pensar en algo lindo, para calmarse.
Y se puso a pensar en su deporte preferido, el fútbol. Recordó un partido buenísimo que fue a ver con su papá a la cancha de su club querido, del San Pedro, club de su ciudad, club de su abuelo, club de su tío Gustavo, de su papá y obviamente el club de él, también. No se perdía un partido por la tele y una vez, sólo una en lo que va de su vida, su papá y su tío lo llevaron a la cancha del club. Estaba tan ansioso que no paraba de moverse esperando que su tío arranque el auto! Su mamá le había preparado la camiseta azul y roja con el número 2 en la espalda para que se la ponga, también llevaba un banderín para alentar a los jugadores. La cancha estaba repleta, se sentaron en unas plateas que había comprado su papá, tenían miedo de ir a la popular con él. Y a los 5 minutos entré el San Pedro a la cancha, lluvia de papelitos y todo el mundo cantando. Era tan emocionante!!! No podía parar de hacer flamear su banderín!!...
Ay! Ay!! Quien me toca!! Quien está ahí? Quien ¿? Y de repente la ve. Una tenue luz muestra una chiquita flaquita de pelo rubio con piernas larguísimas y grandes ojos, con unas orejas que parecían de duendes y una flor naranja en la cabeza. Llevaba un collar de bichitos de luz, que la iluminaba.
Y le dijo: “Correte de la entrada, porque te puede pegar sin querer”.
La boca abierta de Víctor, se la cerró Mich cuando entro a la gruta con Pericles lleno de miedo…
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