viernes, 15 de marzo de 2013

La vigilia de Víctor o La gruta tiene vida propia





Víctor estaba en la gruta junto con Man pero él sentía que la gruta no estaba vacía. Miraba a su alrededor y no veía ni a nadie, ni nada. Pero el “presentimiento” del que siempre hablaba su mamá, le estaba dando de nuevo y un poco de miedo le estaba dando, así que decidió, mientras esperaba la noche llegar, pensar en algo lindo, para calmarse.

Y se puso a pensar en su deporte preferido, el fútbol. Recordó un partido buenísimo que fue a ver con su papá a la cancha de su club querido, del San Pedro, club de su ciudad, club de su abuelo, club de su tío Gustavo, de su papá y obviamente el club de él, también. No se perdía un partido por la tele y una vez, sólo una en lo que va de su vida, su papá y su tío lo llevaron a la cancha del club. Estaba tan ansioso que no paraba de moverse esperando que su tío arranque el auto! Su mamá le había preparado la camiseta azul y roja con el número 2 en la espalda para que se la ponga, también llevaba un banderín para alentar a los jugadores. La cancha estaba repleta, se sentaron en unas plateas que había comprado su papá, tenían miedo de ir a la popular con él. Y a los 5 minutos entré el San Pedro a la cancha, lluvia de papelitos y todo el mundo cantando. Era tan emocionante!!! No podía parar de hacer flamear su banderín!!...

Ay! Ay!! Quien me toca!! Quien está ahí? Quien ¿? Y de repente la ve. Una tenue luz muestra una chiquita flaquita de pelo rubio con piernas larguísimas y grandes ojos, con unas orejas que parecían de duendes y una flor naranja en la cabeza. Llevaba un collar de bichitos de luz, que la iluminaba.

Y le dijo: “Correte de la entrada, porque te puede pegar sin querer”.

La boca abierta de Víctor, se la cerró Mich cuando entro a la gruta con Pericles lleno de miedo…

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