martes, 26 de marzo de 2013
La despedida
Marga y Pericles iban adelante, mostrándoles el camino por dónde debían cruzar la brecha del tiempo que los conduciría a su mundo nuevamente.
Iban todos muy callados, cada uno por distintos motivos. El silencio era su compañía.
Al llegar a la playa se veía una gran neblina, allí Víctor, Mich y Man debía atravesarla para volver a su mundo, llevaban dentro de si los recuerdos de ese sol, de esos sabores, de la gente diferente, de Patú y de su aventura oftalmológica. Y lo más importante para todos, no temer a lo desconocido. No temer a lo diferente.
Comienza la despedida, todos abrazados, lagrimas corrían por los ojos extraños de Pericles.
Magda no le suelta la mano a Víctor y esté se ajusta sus anteojitos y se acerca a ella, abrazándola.
Le susurra: Venite conmigo, yo te voy a cuidar, ven…
Ella corre con su brazo derecho la neblina de la entrada, lo abraza nuevamente y le entrega su flor naranja. Después, gira sobre sus talones y no vuelve la vista atrás.
Un torbellino cubre a los viajeros, neblina ciega su visión, se adormecen y sienten sus cuerpos flotar…
Víctor!! Víctor! Levantate amor, se te está haciendo tarde para ir al trabajo. Tengo el desayuno preparado como a vos te gusta. Tenés planchadita la remera naranja que tanto te gusta. Ahhh!! Acordate que esta noche cenamos en la casa de Mich y Elena. Esperemos que no preparen arroz con crema!! Jajajajja! No amor?
FIN
Víctor un oculista improvisado
Mich fue revisando entre todas las cosas que Marga tenia en su casa-cueva y encontró unas lianas bastante flexibles y resistentes que podrían servirles. Marga le contó que esas lianas que ellos llaman lana del cielo, se encuentran en muchos lugares y sirven para muchas cosas. Y le contaba con detalle mínimo las cosas que hacían con la lana del cielo, Pericles también comentaba al respecto. El grupo conversaba muy animado y Víctor los miraba mientras pensaba como hacerle los anteojos a Patú.
Los pájaros raros del cielo comenzaron a cantar y el sol a asomarse, así que decidieron ir al encuentro de Patú.
Por la calles empezaron a caminar algunos Cronópios y menos Famas, algunos muñecos de cuello de madera, en cuanto el quinteto iba alejándose rumbo a la sierra.
El camino era hermoso, y detrás de una arboleda, bajo una especie de gruta bastante abierta pero cubierta del sol, estaba Patú durmiendo tranquilamente.
Marga se acercó y comenzó a acariciarle las orejotas. Patú abrió sus miopes ojos e hizo una mueca muy parecida a una sonrisa, después habló: Hola Marga!! No estás sola no? Olfateo otros cuerpos.
Marga le contó de sus amigos mientras que Víctor, Mich y Pericles iban a buscar unos lentes apropiados para Patú. Con Marga se quedó Man que estaba encantado de estar cerca del gigante Patú.
Trabajaron como oculistas los 3 hombres y Patú aceptó feliz esos lentes amarrados con las lanas del cielo que le dieron la posibilidad de ver y con ella de integrarse a ese mundo.
Y su integración iba a cambiarlo de a poco, cuando todas las personas de la Ciudad X fueran perdiendo el miedo.
Todos estaban muy contentos y Marga abrazo a Víctor con gran alegría y lo miró con algo más que un amigable sentimiento. Víctor sintió lo mismo.
Después Mich lo abrazó y le susurró al oído: Extraño a mi familia, extraño mi casa, extraño mis juguetes, hasta extraño la escuela!!!
Si, dijo Víctor, Debemos volver…
lunes, 18 de marzo de 2013
Aparece la Luz de la Historia o los Ojos del Patú
Después de comer otro pedazo de mango, Marga se levanta y saca de una caja un vidrio grande que parece una lupa. Y toma la mano de Víctor, para acercarlo a un montículo dentro de la cueva, que es como una ventana.
Cuando Marga lo toma de la mano, Víctor comienza a sentir calor, a sudar, se pone un poco nervioso y hasta se tropieza, su amigo Mich, se ríe. Lo conoce bien a Víctor como para saber de su timidez, lo que no sabe es de lo que siente Víctor en ese instante. Siente que el corazón se le estalla de felicidad al contacto con Marga.
Suben y Marga coloca el Vidrio-lente en el orificio, y lo invita a mirar por él. Obviamente que Mich y Pericles están apretados esperando su turno para poder ver.
Parece un elefante!!! Dice Víctor, pero tiene una cola más larga y una trompa enorme que no sabe manejar!!!
Y además es medio ciego, dice Marga. Su nombre es Patú, es el último de su especie, aunque vive miles de años. Sale por las noches a buscar algo para comer, pues por su vista el sol le hace daño, pero como ve muy poco se lleva por delante las cosas y las rompe. Su aullido es para avisar asi nadie se cruza a su paso, pues él no los ve y tiene miedo de lastimarlos. Pero la gente de este mundo no quiere saber de problemas y prefieren encerrarse y no ver a quien precisa de ayuda. Este es un mundo que precisa cambiar! Lo dice levantando el dedo índice de su larga mano y con un brillo en los ojos que ilumina sus vehementes palabras.
Mich y Pericles ya están pegados al vidrio-lente y pueden ver a Patú tomando unas frutas y torpemente girando para volver a su escondite, y sin querer tirando con su enorme cola una de las columnas de agua.
Víctor piensa un instante y dice: Vos conoces su escondite? Decís que es bueno, podríamos verlo? Tal vez exista una posibilidad de ayuda… mientras mira los anteojitos entre sus manos.
Marga responde: Se donde vive, pero solo podríamos ir al amanecer pues así el no se asusta con los ruidos.
De dónde sacaste ese vidrio-lente que tenes? le pregunta Víctor.
Sorprendida Marga le dice que en una sierra no muy lejana de la cueva de Patú, es el lugar de los mil vidrios, ella la sacó de allí.
Mich entiende lo que Víctor quiere hacer y se pone a pensar rápidamente como podrá ser hecho. Que elementos tiene ese mundo para hacer lo que Víctor cree ayudará a Patú.
Mientras tanto, Pericles baja del montículo, abraza a Man y les dice lo que ellos piensan: Tal vez Patú precise algo como lo que vos usas, eso que llamas de anteojos.
Todos se miran y comienzan a reír!!! Han encontrado un camino…
Cuando Marga lo toma de la mano, Víctor comienza a sentir calor, a sudar, se pone un poco nervioso y hasta se tropieza, su amigo Mich, se ríe. Lo conoce bien a Víctor como para saber de su timidez, lo que no sabe es de lo que siente Víctor en ese instante. Siente que el corazón se le estalla de felicidad al contacto con Marga.
Suben y Marga coloca el Vidrio-lente en el orificio, y lo invita a mirar por él. Obviamente que Mich y Pericles están apretados esperando su turno para poder ver.
Parece un elefante!!! Dice Víctor, pero tiene una cola más larga y una trompa enorme que no sabe manejar!!!
Y además es medio ciego, dice Marga. Su nombre es Patú, es el último de su especie, aunque vive miles de años. Sale por las noches a buscar algo para comer, pues por su vista el sol le hace daño, pero como ve muy poco se lleva por delante las cosas y las rompe. Su aullido es para avisar asi nadie se cruza a su paso, pues él no los ve y tiene miedo de lastimarlos. Pero la gente de este mundo no quiere saber de problemas y prefieren encerrarse y no ver a quien precisa de ayuda. Este es un mundo que precisa cambiar! Lo dice levantando el dedo índice de su larga mano y con un brillo en los ojos que ilumina sus vehementes palabras.
Mich y Pericles ya están pegados al vidrio-lente y pueden ver a Patú tomando unas frutas y torpemente girando para volver a su escondite, y sin querer tirando con su enorme cola una de las columnas de agua.
Víctor piensa un instante y dice: Vos conoces su escondite? Decís que es bueno, podríamos verlo? Tal vez exista una posibilidad de ayuda… mientras mira los anteojitos entre sus manos.
Marga responde: Se donde vive, pero solo podríamos ir al amanecer pues así el no se asusta con los ruidos.
De dónde sacaste ese vidrio-lente que tenes? le pregunta Víctor.
Sorprendida Marga le dice que en una sierra no muy lejana de la cueva de Patú, es el lugar de los mil vidrios, ella la sacó de allí.
Mich entiende lo que Víctor quiere hacer y se pone a pensar rápidamente como podrá ser hecho. Que elementos tiene ese mundo para hacer lo que Víctor cree ayudará a Patú.
Mientras tanto, Pericles baja del montículo, abraza a Man y les dice lo que ellos piensan: Tal vez Patú precise algo como lo que vos usas, eso que llamas de anteojos.
Todos se miran y comienzan a reír!!! Han encontrado un camino…
sábado, 16 de marzo de 2013
Una nueva participante de la cruzada de Víctor
Hola ¡! Me llamo Marga, soy de este mundo y tengo una vida diferente del resto, soy curiosa y deseo conocer lo que en este mundo se niega.
Uds. quiénes son? De dónde vienen? Cómo se llaman? Vengan pasen al fondo de mi cueva, tengo un lindo y acogedor lugar para compartir con Uds.
Y Víctor, Mich, Man y Pericles siguen a Marga al fondo de su cueva ocre, donde de repente aparece un espacio grande y luminoso con un sillón rojo ocre y unas pequeñas mesas llenas de piedras, frutas, flores y jugos. Un lugar casi parecido con un hogar de esos que estan en el mundo de Víctor.
Todos la siguen callados, sorprendidos y expectantes. Marga con sus largas piernas, y sus hermosos ojos los guía, segura de sí misma, como si la noche no la perturbara como al resto de ese mundo, como si la noche no fuera más que un tiempo dentro del tiempo de la vida de cada persona , como en el mundo de Víctor, un tiempo más. No un tiempo de miedo.
De repente, el aullido y el ruido,aparece nuevamente,inquietandolos. Marga se sienta en el sillón ocre y los mira con tranquilidad diciéndoles: No tengan miedo, él es bueno, solo un poco torpe.
Víctor deja de lado su silencio y dice: Quién es él? Que hace aquí? Y porque grita? Deseo verlo, ver quién es? Que hace ¿y porque rompe todo lo que está a su alcance?
Pero mientras dice eso, mira a Marga, como si hubiera descubierto a la mujer. No como sus compañeras de escuela, no como sus vecinas, sino algo distinto, algo especial. Él la mira y siente la energía que ella y él mismo emanan, algo que los conecta fuertemente, sin saber porque. Cree que en su mundo, lo llamarían amor.
El aullido vuelve a surgir y allí, todos se concentran mirando en la dirección de salida de la cueva. Es un ruido fuerte y cercano, casi sienten que esta con ellos, junto a ellos y surge un poco de ansiedad para Víctor y miedo para el resto, en especial para Pericles.Menos para Marga que tranquila se come algo parecido a un mango.
Después, mirando a Víctor, pues lo ve como el líder, con su mano le indica, que la siga, subiendo una pequeña escalera de piedra dentro de la cueva.
Y allí van los 4 siguiendo a la enigmática Marga en cuanto los aullidos y golpes continúan en aumento…
viernes, 15 de marzo de 2013
La vigilia de Víctor o La gruta tiene vida propia
Víctor estaba en la gruta junto con Man pero él sentía que la gruta no estaba vacía. Miraba a su alrededor y no veía ni a nadie, ni nada. Pero el “presentimiento” del que siempre hablaba su mamá, le estaba dando de nuevo y un poco de miedo le estaba dando, así que decidió, mientras esperaba la noche llegar, pensar en algo lindo, para calmarse.
Y se puso a pensar en su deporte preferido, el fútbol. Recordó un partido buenísimo que fue a ver con su papá a la cancha de su club querido, del San Pedro, club de su ciudad, club de su abuelo, club de su tío Gustavo, de su papá y obviamente el club de él, también. No se perdía un partido por la tele y una vez, sólo una en lo que va de su vida, su papá y su tío lo llevaron a la cancha del club. Estaba tan ansioso que no paraba de moverse esperando que su tío arranque el auto! Su mamá le había preparado la camiseta azul y roja con el número 2 en la espalda para que se la ponga, también llevaba un banderín para alentar a los jugadores. La cancha estaba repleta, se sentaron en unas plateas que había comprado su papá, tenían miedo de ir a la popular con él. Y a los 5 minutos entré el San Pedro a la cancha, lluvia de papelitos y todo el mundo cantando. Era tan emocionante!!! No podía parar de hacer flamear su banderín!!...
Ay! Ay!! Quien me toca!! Quien está ahí? Quien ¿? Y de repente la ve. Una tenue luz muestra una chiquita flaquita de pelo rubio con piernas larguísimas y grandes ojos, con unas orejas que parecían de duendes y una flor naranja en la cabeza. Llevaba un collar de bichitos de luz, que la iluminaba.
Y le dijo: “Correte de la entrada, porque te puede pegar sin querer”.
La boca abierta de Víctor, se la cerró Mich cuando entro a la gruta con Pericles lleno de miedo…
lunes, 11 de marzo de 2013
Decidido, vigilan en la gruta o Noche en la cuidad X
Víctor se colocó los anteojos y después de ver a que Mich se cansaba de pasear con su baldosa voladora, y de ver que a las “campanitas” de la ciudad X no les conseguía entender, se paró y Mich se le acercó. Sólo con una mirada se entendían, así que se fueron a un banco alejados de Pericles que estaba jugando con Man y los cronópios.
Siempre fue así, pensaba Víctor, siempre nos entendemos con Mich. Cuando Mich quiere hacer un lío, aunque Víctor no esté de acuerdo, lo protege y lo comprende. Como aquella vez en el grado, cuando Mich llevo una botella vacía de gaseosa con un agujero, a la que le había conectado un pedazo de manguera, por la que el soplaba y emitía un sonido horrible, pero que a todos los compañeros los hacia reír. Era en la hora de religión, el padre era un poco sordo y sus historia bastante aburridas, así que Mich aprovechaba para hacerse el payaso. A Víctor no le gustaba, pero no podía abandonar a su amigo. Como con la mirada de censura de Víctor no bastó, en esa tarde escolar, se vio obligado a cambiarse de lugar.Mich al verlo, percibió que su broma ya no era buena y que su amigo no la compartía. Allí paró de soplar el trombón de botella y todo volvió a la normalidad.
Sentados en ese mundo raro, dónde todo parecía felicidad, dónde la gente no trabajaba y todo lo daba la naturaleza, dónde las calles estaban llenas de gentes raras que sólo se veían en los cuentos fantásticos del mundo real, allí, Víctor le dijo a Mich lo que iba a hacer .
Me escabulliré de Pericles y me esconderé en esa gruta de allí, esa ocre, donde está el arbusto camaleónico, porque cambia de color, entendes? Y desde allí veré que es lo que sale por las noches a romper y aullar en esta ciudad. Vos queres acompañarme?
Mich volvió a abrir esos ojos grandes como platos y una expresión de miedo le recorrió el rostro. Pero después su carita cambió y con una sonrisa movió la cabeza afirmativamente. Y le dijo:
Yo distraigo a Pericles, en cuanto vos te escondés, después yo te sigo…ahhh llévatelo a Man contigo. Lo abrazó y cerró su frase con un “nos vemos en la gruta “.
Víctor al ver alejarse a Mich, silbo para que Man venga hacia él. Y ambos emprendieron camino a la gruta, escondiéndose rápidamente.
A lo lejos Mich, jugaba con Pericles a algo que se parecía con la escondida, en cuanto el sol comenzaba a bajar…
Siempre fue así, pensaba Víctor, siempre nos entendemos con Mich. Cuando Mich quiere hacer un lío, aunque Víctor no esté de acuerdo, lo protege y lo comprende. Como aquella vez en el grado, cuando Mich llevo una botella vacía de gaseosa con un agujero, a la que le había conectado un pedazo de manguera, por la que el soplaba y emitía un sonido horrible, pero que a todos los compañeros los hacia reír. Era en la hora de religión, el padre era un poco sordo y sus historia bastante aburridas, así que Mich aprovechaba para hacerse el payaso. A Víctor no le gustaba, pero no podía abandonar a su amigo. Como con la mirada de censura de Víctor no bastó, en esa tarde escolar, se vio obligado a cambiarse de lugar.Mich al verlo, percibió que su broma ya no era buena y que su amigo no la compartía. Allí paró de soplar el trombón de botella y todo volvió a la normalidad.
Sentados en ese mundo raro, dónde todo parecía felicidad, dónde la gente no trabajaba y todo lo daba la naturaleza, dónde las calles estaban llenas de gentes raras que sólo se veían en los cuentos fantásticos del mundo real, allí, Víctor le dijo a Mich lo que iba a hacer .
Me escabulliré de Pericles y me esconderé en esa gruta de allí, esa ocre, donde está el arbusto camaleónico, porque cambia de color, entendes? Y desde allí veré que es lo que sale por las noches a romper y aullar en esta ciudad. Vos queres acompañarme?
Mich volvió a abrir esos ojos grandes como platos y una expresión de miedo le recorrió el rostro. Pero después su carita cambió y con una sonrisa movió la cabeza afirmativamente. Y le dijo:
Yo distraigo a Pericles, en cuanto vos te escondés, después yo te sigo…ahhh llévatelo a Man contigo. Lo abrazó y cerró su frase con un “nos vemos en la gruta “.
Víctor al ver alejarse a Mich, silbo para que Man venga hacia él. Y ambos emprendieron camino a la gruta, escondiéndose rápidamente.
A lo lejos Mich, jugaba con Pericles a algo que se parecía con la escondida, en cuanto el sol comenzaba a bajar…
jueves, 7 de marzo de 2013
Víctor sigue pensando su plan
La mañana
estaba Hermosa, sol radiante, las calles verdes de gramilla, flores por donde
mires, columnas de agua, Fuentes de jugos, pájaros raros , cronópios y famas,
dragones voladores, bellas plazas, casas lindísimas, pero Víctor no podía sacar
su mente del plan para poder ver que sucedía por la noche.
Mich estaba
contento tocando todo lo que veía de raro o de novedoso, un patín mágico que se
creaba de una baldosa!!Si!! Pericles sacó una baldosa de una parte del piso, inmediatamente
esa hueco se relleno con otra baldosa nueva, y la baldosa extraída una vez en
el suelo de nuevo, al ponerle un pié encima, comenzó a flotar y a andar. Parecía
que toda la gente que precisaba transportarse de un lugar para otro un poco más
lejano, se subía a su baldosa patín y andaba alegremente. Ni un minuto duro
Pericles en la baldosa, que Mich lo sacó y se subió él, pero sólo conseguía ir
hacia adelante, no sabía cómo dirigirlo y casi, casi se choca con unas chicas
pequeñitas que parecía a campanita del cuento de Peter Pan. Pericles fue a su ayuda y le mostró como conducirlo,
era bien simple. Se conducía con el cuerpo, si te agachabas, se detenía, si te
inclinabas hacia la derecha iba hacia ese lado, lo mismo para la izquierda, y
para girarlo debía acompañar el movimiento con los brazo. Todo era corporal,
energía de tu cuerpo. Qué interesante pensó Víctor.
Man corría,
y saltaba junto con los cronópios que le revoloteaban y le hablaban en un
idioma medio inentendible y más para Man, pero lo divertían esas idas y
vueltas.
Víctor se
sentó para ver a sus amigos jugar siempre mirando a su alrededor. Y allí lo vio:
una gruta de piedras de colores, que parecía piedras preciosas. Como las del
collar de su abuela de color dorado, que le decían “el collar de amatista”. Era
una gruta pequeña, un poco cubierta su entrada por un arbusto que cambiaba de
color según al compás del viento, a veces era verde oscuro, otras claro, otras
amarillo ocre, otras casi gris, y de nuevo verde. Ese era el lugar apropiado.
Ahora sólo faltaba decirle a Mich de su idea y ver como se escapaban de
Pericles, que seguramente no los acompañaría en esa aventura.
Tiene que
esperar el momento apropiado, sin que nadie se dé cuenta para poder ejecutar su
plan y así se quedó pensando, en la nebulosa de su vista, mientras limpiaba sus
anteojos con un pañuelo de papel que le dio su mamá antes de subir a su cuarto
a escribirle a su amigo…
lunes, 4 de marzo de 2013
Y Víctor ahora tenia su propria cruzada
Víctor
despertó tempranito, vio el tenue y bello sol entrando por las ventanas que
iban lentamente bajando su muralla de metal. Escucho el canto de pájaros
grandes y bellos, y los vio posarse sobre las ramas de los muchos árboles que
abundaban en las calles y casas de la ciudad X.
Había uno
de color purpura, con un copete bien grande verde y rojo, con el rostro
parecido a un faisán, pero su pico era dorado como el oro. Otro amarillo y su
pecho blanco brillante, mucho más pequeño que el purpura, pero que viajaban
juntos. Compartían frutos que sacaban de los árboles y hasta movían sus picos
como si conversaran. Obvio que Víctor no los escuchaba pues los vidrios de las
ventanas lo separaban, pero era bien evidente que dialogaban. Lo que no le
sorprendió a Víctor, pues en ese mundo todo era posible.
También vio
a los Cronopios, algunos despiertitos riéndose de otros seres que caminaban muy erguidos y parecían como
muñecos de palo de cuello largo, usaban unas galeras o sombreros bombines y
hablaban muy formalmente, creo que eran los Famas. Soberbios y serios , yendo
bien derechitos hacia no sé dónde
Se puso a
pensar que mundo diferente al suyo y se quedo con la mente en la noche pasada, cómo podía ser posible que
nadie supiera que era esa cosa que transitaba por la noche y solo se retiraba después
de romper algo, algún muro o alguna fuente de las que abundaban por la calles o
alguna columna de agua fresca, o algún banco de las plazas, algo que saciara su
deseo de destruir!!!. Y cómo esta gente tan luminosa y gentil no podía enfrentarse
con ESO. Será que no quería ver?
De muy
chico sufrió problemas con su vista, por eso sus lentes. Había muchas cosas que
le costaba ver y por lo mismo le costaba hacer. Pero su familia siempre lo
alentaba a seguir adelante. Su tía Margarita, le decía “cuando la vista no te
alcance, mira con el corazón, pero siempre sigue adelante”. Era muy buena su
tía Margarita, y ella también tenía anteojos. Y muchos anteojos de varios
colores.
Tengo que descubrir
lo que pasa y Mich me tiene que ayudar con sus “ojos de lince”, como le decía el abuelo. Víctor para cruzar la calle anda
con el Ojo de Lince, y decile que mire para los dos lados antes de poner un pie
en el asfalto. Jajajajajaja!! Mi abuelo era un genio, siempre daba en la
tecla!!, pensó.
Esta noche
saldremos con Mich, precisamos de un escondite que nos proteja pero que no esté
amurallado con metal. En el paseo de hoy, iré mirando el panorama …
Y mientras
pensaba eso, Mich se desperezaba, Man de estiraba todo y ambos ya estaban
mirando de dónde sacarían un desayuno… Víctor sonrió al mirarlos y siguió
pensando…
sábado, 2 de marzo de 2013
Misterios de noche en la ciudad X o Seguimos con el cuento
Viento de nuevo! mmm que bueno, genera un ambiente maravilloso. Noche con viento, vamos sigamos con el cuento.
Pericles trata de calmarlos, les pide que se sienten, que coman un poco de los pastelitos, de las frutas y que beban del agua y los jugos que están en la mesa transparente que forma parte del ambiente donde las cosas parecen estar flotado en el aire.
Pero Víctor continua insistiendo, aunque haya vuelto a reinar el silencio en el exterior y todo el mundo, dentro de la casa, este retomado una actitud tranquila, comiendo y bebiendo.
"Todo ya pasó por esta noche”, les dice Pericles. "Ahora reina la tranquilidad, podemos comer y dormir en paz, mañana temprano cuando el sol este apareciendo, Uds. verán la misma ciudad tranquila y amigable que encontraron al llegar y podremos seguir recorriéndola, les aseguro que les encantará".
Mich mira a Víctor como pidiéndole que insista en su consulta, pero Víctor no precisa que nadie lo aliente para seguir insistiendo, cuando a él se le mete una cosa en la cabeza nadie se la saca.
Y si no que se acuerde el profesor de gimnasia con el equipo de vóley. A él no lo quisieron dejar jugar pues parecía menos veloz? Bueno, bueno, él esperó firme y paciente que su reemplazante se equivocara con su velocidad y cuando entró ganó por preciso. Siempre su perseverancia lo destacó y esta vez no sería diferente.
Pericles, sintiéndose en un callejón sin salida, miró a Pedro y ambos, se sentaron frente a los visitantes, resignados a tener que contarles.
Comenzó Pedro a contar que todas las noches, desde el siempre, desde el comienzo de ese mundo, algo salía por allí, aullaba y rompía alguna cosa. Siempre cosas materiales, pero siempre era la misma rutina. Entonces el pueblo X se protegía encerrándose y amurallándose.
Pero Víctor preguntó, Qué es? Y Pericles mirando a Pedro que estaba bajando la mirada hacia el suelo, respondió. “No lo sabemos, nunca nadie ha salido a enfrentarlo”
Víctor y Mich se miraron asombrados de cómo en ese mundo de luz no podían enfrentar sus oscuridades. Cómo?? Y pensativos todos se fueron a dormir, en bellas y extrañas camas flotantes que se adaptaban a la forma del cuerpo del que las usaba y despedían un hermoso aroma a algo parecido a jazmines.
Mañana, pensó Víctor será otro día y yo tengo que descubrir que está pasando en este mundo, mientras el sueño lo atrapaba.
Pericles trata de calmarlos, les pide que se sienten, que coman un poco de los pastelitos, de las frutas y que beban del agua y los jugos que están en la mesa transparente que forma parte del ambiente donde las cosas parecen estar flotado en el aire.
Pero Víctor continua insistiendo, aunque haya vuelto a reinar el silencio en el exterior y todo el mundo, dentro de la casa, este retomado una actitud tranquila, comiendo y bebiendo.
"Todo ya pasó por esta noche”, les dice Pericles. "Ahora reina la tranquilidad, podemos comer y dormir en paz, mañana temprano cuando el sol este apareciendo, Uds. verán la misma ciudad tranquila y amigable que encontraron al llegar y podremos seguir recorriéndola, les aseguro que les encantará".
Mich mira a Víctor como pidiéndole que insista en su consulta, pero Víctor no precisa que nadie lo aliente para seguir insistiendo, cuando a él se le mete una cosa en la cabeza nadie se la saca.
Y si no que se acuerde el profesor de gimnasia con el equipo de vóley. A él no lo quisieron dejar jugar pues parecía menos veloz? Bueno, bueno, él esperó firme y paciente que su reemplazante se equivocara con su velocidad y cuando entró ganó por preciso. Siempre su perseverancia lo destacó y esta vez no sería diferente.
Pericles, sintiéndose en un callejón sin salida, miró a Pedro y ambos, se sentaron frente a los visitantes, resignados a tener que contarles.
Comenzó Pedro a contar que todas las noches, desde el siempre, desde el comienzo de ese mundo, algo salía por allí, aullaba y rompía alguna cosa. Siempre cosas materiales, pero siempre era la misma rutina. Entonces el pueblo X se protegía encerrándose y amurallándose.
Pero Víctor preguntó, Qué es? Y Pericles mirando a Pedro que estaba bajando la mirada hacia el suelo, respondió. “No lo sabemos, nunca nadie ha salido a enfrentarlo”
Víctor y Mich se miraron asombrados de cómo en ese mundo de luz no podían enfrentar sus oscuridades. Cómo?? Y pensativos todos se fueron a dormir, en bellas y extrañas camas flotantes que se adaptaban a la forma del cuerpo del que las usaba y despedían un hermoso aroma a algo parecido a jazmines.
Mañana, pensó Víctor será otro día y yo tengo que descubrir que está pasando en este mundo, mientras el sueño lo atrapaba.
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