Ella se había enamorado.Era una relación difícil y limitada, pero aún sabiéndolo, se había enamorado como hacia mucho no le sucedía.
Sabia que le había sucedido antes, pero hacia tanto tiempo de eso que apenas si lo recordaba y este amor era tan fuerte que parecía opacar todo lo anterior.
Se veían como y cuando podían, y ella se decía que seria muy cruel para todos continuar con esta relación, que era suficiente con que uno sólo sufriera, y no una familia entera. Aceptando su sufrimiento convencida de que era lo mejor para todos.
Pero en el fondo de su corazón tenía la esperanza de que algo diferente sucediera para poder darle la completud de ese amor. Ni solía pensarlo concientemente, pues le parecía egoísta y le generaba cierta culpa.
Mientras tanto se adaptaba y justificaba ese amor, por todos los medios. Pues ella estaba enamorada, muy enamorada.
Pero un día vio el peso de la realidad en un simple gesto. En una sonrisa, aunque parezca mentira. Un día en que él tenía que quebrar la rutina de ambos, acortando los tiempos, para poder mantener sin llamar la atención su propia rutina.
Y la rápida despedida fue con una sonrisa.
Una sonrisa que le decía a ella, mata la esperanza!. Matala!!
No murió el amor, pero si la esperanza de ese amor. Y murió por una sonrisa.
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