Llueve que lindo para seguir la historia, lluvia y viento nos acompañaran para dejar libre nuestra imaginación. Veni que te sigo contando...
Víctor abre los ojos , con anteojos incluidos, pues siente que pierde altura, lentamente, va bajando, suave, suave, baja y baja . Eso le da un poco de miedito, una sensación de caída libre, aunque sea lenta y suave. Y esas nubes que no dejan ver hacia donde cae!!! -Man!! Man!!! Veni, abrazame!!! grita fuerte. Y su fiel escudero le pone las patas sobre los hombros, acelerando un poco más el descenso.
Víctor se aferra a esas patasas como si no fuera que ambos están en caída desde el cielo. Y pasan las nubes y pasan y pasan, de repente el cielo diáfano muestra la tierra .
Es la playa, arena, algunos arbustos y piedras. Más miedo le dá. Y si caemos sobre esas rocas? o dentro del río ? y no se la profundidad !!! Y Man nada muy mal!!! Le caen por su frente gotas de sudor que el miedo suelta en el cuerpito de Víctor. Como último recurso, cierra los ojos y reza. Le reza a su virgencita, aquella que esta en la gruta , que él fue a visitar con su abuelita, allá lejos en esa provincia tan hermosa de la cual no recuerda el nombre. Y reza fuerte, en voz alta.
Pero de repente, se le ocurre cambiar de posición, de estar acostado, pasar a parado. No sabe porque, pero lo hace, suelta a Man, gira y se para. Y el descenso se hace más lento, si encoje las piernas queda casi detenido en el aire, si las baja o las mueve puede caminar y elegir así la posición donde bajar y la velocidad frenando con los brazos abiertos el aire.
Y se siente mas seguro, camina para no caer en el agua, ni sobre las rocas y busca un arbusto que parezca mullidito, se acuerda de Man que sigue cayendo suelto, y de un salto le agarra la oreja y lo frena, llevándolo a su compás.
Percibe que tiene mucha fuerza en el aire, pués él nunca podria frenar a Man, solo por la oreja y con una mano, pero en este mundo de ensueño, Víctor es un héroe que vuela y tiene fuerza. Y siguen bajando.
Caen suavemente sobre el arbusto elegido y ambos miran a su alrededor.
La playa es hermosa , pero esta desierta, se van alejando de ella y ven a lo lejos una ciudad.
Y hacia allá se encaminan, sacándose la arena de las zapatillas y del pantalón. Víctor no quiere ensuciar sus Flechas azul marino que le regaló su abuelo, si , su querido abuelo, el mismo que le hizo un metegol de botones cuando estuvo enfermo y tuvo que guardar cama por muchos días. El abuelo le trajo de sorpresa esas Flechas para que no ande todo el día con los zapatos pesados de gomicuer ni con los botines sacachispas del club. Las adora!!, son cómodas, modernas y de uno de sus colores preferidos.
Ya esta! limpias, ahora si puede ir hacia el pueblo. Y encuanto camina, mira la belleza de su alrededor, plantas tropicales, frutos al alcance de su mano. Se tienta, a pesar de ser bastante temeroso, igual toma una fruta de un árbol bajo. Color rojo con vetas naranjas, parece un mango. Él nunca comió Mango, pero lo vio por la tele cuando mostraban unas fotos de Brasil. Será que esta en Brasil? que su viaje lo llevo allí?... curioso camina pensando dónde estará y preocupándose porque no sabe portugués... mientras comparte el rico mango con Man, que también tiene hambre después del viaje....
Llueve mucho!!! Tengo que parar ... si , no te enojes, te prometo que después seguimos la historia de Víctor... después, dame un beso y seguí con tu tarea...
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