Es una mañana lluviosa, María sube a su auto y decide no escuchar la radio y poner uno de sus CDs. La radio ya la escuchó cuando se levantó y durante el desayuno, asi que sabia de la temperatura y de las condiciones del tránsito, que más precisaba saber? Política, policiales, economía...?? No, gracias por esta mañana no...
"Tendré que manejar prestando más atención, llueve" se dijo asi misma, conciente de sus limitaciones en la concentración. Puso el CD y comenzó a escuchar la música, esa música repetitiva que escuchaba.
Escuchaba la letra, más que la música. Las letras siempre le subyugaron, pensaba mientras las escuchaba.
Y como un flash se acordó de un momento de su infancia en el que Ana María le leía un cuento de hadas, uno de esos cuentos mosaicos con dibujos hermosos y letras grandes.
Ana Maria leía en el patio de su casa, debajo de uno de los 2 ciruelos, sentadas en la escalera que llevaba a la terraza. Leía para Maria y para su hermana.
Leía con música, su voz era música que entonaba la voz de los personajes, mostraba el asombro de las situaciones, la dulzura del afecto y la magia de la história.
Era Letra y era música, era un todo en la mente de Maria.
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Yo de esto me acuerdo porque me paso a mi también. Por otro lado si es de esos CDs que soles escuchar mas que prestar atención dan ganas de tirarse con el auto al Río de la Plata si es posible con sudestada.
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