lunes, 14 de junio de 2010

HISTORIAS DEL MUNDIAL - 1990- Brasil

HISTORIA DEL MUNDIAL 1990

Estaba en Brasil, recién había nacido mi 4 hijo, tenía algunos meses. Y comenzaba nuestro primer mundial fuera de nuestro país.
Hay muchos que dicen que los mundiales de fútbol reemplazan a las antiguas guerras entre pueblos, no se si es tan así, pero hay algo de patriotismo exacerbado en estos juegos
Somos todos, sin distinción Hinchas de nuestro equipo que es Nuestro País. Y no importa donde estés en el mundo, ni si te gusta o no el fútbol, importa el resultado.
Te pones la camiseta de "Todos juntos vamos a vencer" y ahí vamos atrás del deseado y siempre escaso (en el fútbol) GOL del Triunfo.

Bueno, habíamos ganado el mundial anterior, o sea que abríamos el campeonato. Argentina jugo con Camerún (que para los brasileños se llama Camaroes- si , como el animalito del mar).

A decir verdad, jugamos mal. Y Camerún nos ganó.

Yo vivía en un semipiso en el barrio de Moema, lindo barrio y el dpto de al lado tenia unos vecinos fantásticos. Eran paulistas del interior que estaban en la gran ciudad solo y por trabajo, como nosotros.
Eran gente buenísima y muy compañera.
Ese día en que perdimos, vino el hijo mayor de los vecinos a golpear mi puerta y me preguntó si de cena tendríamos Camarones!!!!. En una obvia alusión.
Sonreí y pensé que mala suerte, pasar un mundial con los "enemigos tradicionales" de estas "batallas substitutas" que nos da el fútbol.

Pero todo llega en esta vida, y tuvimos el siguiente juego contra Brasil !!! Que situación !!!!!

La verdad es que estábamos jugando mal, casi nos meten varios goles desde el comienzo del juego. Yo ya estaba resignada a que perdamos y pensaba como soportar esa humillación que tendría que soportar desde mi cuarto piso, hasta la planta baja y de ahí hasta la panadería y de ahí hasta el colegio de mis hijos y de ahí ..... bueno, a todos lados.

Pero la magia de un buen pase y mejor remate, me salvo de ella. Le metimos un gol a los brasileños y los sacamos del mundial.

Así fue!!! y créanme, mi vecino no vino esta vez y nunca vi. una cara tan triste como la de mi empleada domestica al día siguiente. Obvio que no ejercí mi "derecho" a presumir, pues me daba pena la tristeza ajena.

Pero fui feliz!!! A pesar de Alemania, fui feliz en el mientras tanto, feliz de ilusión y feliz de ser segundos aunque nadie lo crea.

Gracias pajarito!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario