Moema fue mi barrio a la llegada a Brasil, en Sao Paulo. Un barrio elegido a partir de la escuela de mis hijos, o sea, elegimos la escuela y nos mudamos lo mas cerca posible, eso facilitaba bastante ya que en ese momento, no sabiamos portugues, no teniamos amigos, no conociamos los codigos de la ciudad. Absolutamente todo era nuevo para la familia.
Pero tuvimos suerte, ya que Moema (nombre indigena) era y continua siendo un barrio hermoso, cerca del parque Ibirapuera y muy bien comunicado. Buena eleccion.
El comienzo, como todo comienzo es dificil, te dan ganas de llorar muchas veces, pensando en tu ciudad, en tu familia, en fin en tu vida anterior.
Ganas de volver, pero eso pasa y entonces podes aprender y disfrutar de lo nuevo, hasta que llegue el momento en tu vida para el cambio o nuevas decisiones. Pero en el mientras tanto, que puede en algunos casos ser casi eterno, el estar bien es la mision mental casi que obligatoria que debe guiarte.
En todo ese ir y venir, la familia trataba de acompanar de alguna manera, cartas, llamados y los mas privilegiados nos venian a visitar.
El primero fue mi primo El Gordo, pero cuando no era gordo. Llego y me dio una alegria inmensa, que el que viene tal vez ni lo sabe porque lo que se siente estando lejos es algo dificil de explicar, que te mantiene ligado al exterior como un cordon umbilical con tu pasado, con tu tierra y cuando llega alguno de ahi, te refresca tu origen, tus cosas, tus vivencias. Es muy lindo, y con algunas personas en especial, es casi magico.
Uno de esos anos vino, mi tia , con mi otro primo (hermano del Gordo) y mi tio Vicente. Ese si que era un tio (saraba tio, seguro que estas cerca de Vinicius tomando Cha de pau)
Saliamos de aqui para alli, pero por la tarde volviamos a descansar al dpto. Mirar la tele, mirar series de Shaspion, novela de la tarde , jornal nacional y todo , hasta jugar a las cartas en familia.
Pero mi tio a eso de las 5 , siempre a esa hora , se iba solito a comprar el diario argentino y a tomar un cafecito.
Sin miedo, caminando hacia la plaza de Moema, sin portugues, en la ciudad del portugues y de alguna forma , que no sabiamos cual, el volvia contento del paseo, con el diario y despues de haberse tomado un cafecito (o dos, seguro que dos) en el Largo de Moema.
Que momentos felices para el y que linda imagen para recordar.
Recordar la felicidad que daba el cafecito de Moema.
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Tío Vicente... cuantos recuerdos trajiste a mi mente. Su sonrisa instalada debajo de sus bijotes, ojitos chispeantes y siempre la palabra justa, siempre ayudandote a crecer con sus palabras... palabras de aliento, de lucha, de esperanzas.
ResponderEliminarBesos para él que en este momento nos esta cuidando y sonriendonos...