sábado, 24 de octubre de 2009

Mis hijos en Sao Paulo o la historia del arroz para Diego

Pensemos en tiempos pasados, en lugares vividos , en momentos compartidos. Sao Paulo en los 90.
Mis hijos en la escuela hablando alternativamente portugues y castellano, segun el lugar. En casa tenian casi que prohibido hablar en portugues, ya que yo consideraba que era importante para ellos saber el castellano, siendo como es , el portugues tan invasivo por su proximidad con el castellano. Y no me qeuivoque , hablan los dos bien.
Pero dejando de lado el porque de uno u otro idioma, era obvia la convivencia permanente en casa de ambas lenguas.
Cuando venian los amigos de mis hijos se hablaba portugues.
Los amigos de mi hijo mayor Santiago, eran bastantes presentes en casa. El grupo era diverso y hasta diria que interesante. Habia un hijo de una artista de teatro y publicidades, dos hijos de medicas, un hijo de una abogada con padre agricultor de cafe, un hijo de fabricantes de ropa , un hijo de economistas con padre uruguayo y otros especimenes. Pero todos tenian el mismo estigma de mi hijo, eran decididamente revoltosos.
En la escuela eran los mayores y el grupo que siempre estaba con reuniones de padres , donde nos pedian mayor diciplina. Adolescentes, edad mas que dificil, en una ciudad, donde los padres aun con chicos de 15 anos , siguen llevandolos con el auto para todos lados, demorando su independencia, siempre por temor a la violencia.
Cuando en verdad, al soltarlos , casi por la fuerza, se ve que ellos estan totalmente adaptados y consiguen hacer su vida diaria (y hasta nocturna... bien nocturna) sin nosotros.
En fin, volviendo a los 90. Un dia , no recuerdo si medio dia o cena, tenia a varios de los amigos de Santi para comer con nosotros.
Nuestra comida no era exactamente la tradicional brasileira, si bien tomamos algunas cosas que incluimos en nuestra dieta, otras no. Por ejemplo la costumre cotidiana que tienen los brasileros de comer arroz, que dicho sea de paso , lo cocinan de una forma especial, y queda muy rico.
Unos de los chicos, Diego, hijo de otro rioplatense -urguayo- queria comer arroz, y queria. Yo quise agradarlo e hice mi arroz.Obvio, arroz a la argentina , que tiene menos gracia que arroz para perro. Se lo servi , su arroz blanco y el lo comio sin decir nada.
Pasaron mas de 15 anos y me reencuentro con aquel Diego, con todo el carino mutuo, puedo garantizarlo . Y salen los recuerdos de los 90 y ese horrible arroz , que el recuerda como la sopa de arroz que le prepare.
Risas y complicidades compartidas que son caricias para el alma y todo gracias a la seudo sopa de arroz.

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