domingo, 30 de diciembre de 2012

Esperando a Santiago


Desde que lo engendré supe que seria un varón. Siempre esperamos a todos los hijos con deseo, pero al primer hijo se lo espera con deseo y ansiedad. Ansiedad de lo desconocido, de lo que nunca nos pasó, del cómo será,  del que haremos.
Nos graduamos de padres con el primer hijo, nos especializamos con el último y nos doctoramos a la hora de nuestra muerte. Siempre seremos padres después del primer hijo, nunca lo dejaremos para tomar otro camino, otra profesión.
A Santiago lo tuve entre mis brazos ese agosto de 1979 a las 9.20 hs de la mañana y en ese momento no podía predecir cuantas veces más lo esperaría con ansia. No podía predecir que su destino seria alejarse de mi a los púber 19 años, para siempre volver, para siempre estar esperándolo.
Hoy lo espero casi como el primer día de ese 1 de agosto, con deseo y ansiedad.

1 comentario:

  1. Que alegría inmensa Mery!!! disfrutalo.. los hijos son lo mejor que nos puede suceder en la vida. Lo que decís respecto al primero es cierto uno teme no amar a otro como se ama con tanto deseo al primero. Besos enormes.

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