Miden el tiempo, pensó, son lindos, pensó, molestan, pensó, es el único recuerdo que llevo siempre conmigo, pensó...
Su primer reloj fue un Tressa que su nona le dio para su comunión, chiquito, de oro, lindo. Pero poco lo usó, a los siete años no llevaba nadie al colegio un reloj de oro, pero más que por miedo a robos, era miedo a roturas o pérdidas. "A ver si lo perdés o lo rompés, mejor dejálo para ir a las fiestas..."-decía su mamá.
A los 15 otro Tressa, pero este sí , todo de oro, hermoso, también se lo regaló su nona. Aún lo conserva, y sólo lo usa para ir a alguna fiesta importante. Es un reloj que no pasa de moda, de muy buen gusto. Sí, es así, su nona siempre tuvo buen gusto. "Mejor poco, pero bueno"- decía, y en parte tenía razón. El consumismo, lo descartable, las baratijas de temporada, no habían llegado para su nona. Otros tiempos...
A los 17 recibió otro reloj, al graduarse, pero este a pedido, sí, María se lo pidió a su papá de regalo.
Época de los relojes de acero inoxidable, con fecha, y sumergibles. Citizen, con fondo gris clarito, muy delicado, le gustaba mucho a María. No se lo sacaba nunca, dormía con él, se bañaba con él. Con el tiempo se rompió, quien sabe adonde fue a parar.
Que costumbre esa de dormir con el reloj, le duró bastante tiempo. Pendiente del tiempo, todo cronometrado, que absurdo!!!
Después a los 30 el marido de María le regaló otro reloj, un Pier Cardin de oro, lindo también. Lo uso bastante, le cambió en repetidas veces la correa, dependiendo de la moda y su propio gusto.
Correa marrón deportiva, correa negra fina y elegante, correa marrón con pespuntes... en fin, por ahí lo tiene todavía, sin pila ....hasta que se cansó de relojes y decidió no usarlos más.
El tiempo es tirano, pero no precisamos seguir todos sus pasos, pensó.
Se iba a guiar por los tiempos que ella consideraba correctos. Y no llegaba atrasada a ningún lado, creanme, se manejaba bien con el tiempo.
Pero un día le regalaron un nuevo reloj, lindo y de buena marca, con el fondo rosa , como una flor.
Y volvió a usar reloj, y lo sigue usando, lo lleva a todos lados , lo cuida, no quiere que se rompa.
Muchas veces en el día lo mira, no sólo para saber la hora, lo mira con ojos de recuerdo.
Relojes, recuerdos del tiempo, o tiempo de recuerdos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El tiempo pasa... y el perdido es irrecuperable.
ResponderEliminarLos relojes marcan una hora, un tiempo, un recuerdo.
Quizás María debería guardar el reloj de fondo rosa junto a los otros y volver a creer en sus tiempos que si eran precisos ya que no llegaba tarde...siendo ella quien los manejaba.