Comer siempre me resultó una cosa un poco problemática.
Cuando era bebe, la historia "oficial" contada por mi madre es que sólo comía una leche maternizada con alto tenor ácido que no era del gusto popular y que el médico sólo recomendó después de darme la opción dulcemente pulular y por mi desechada.
La leche más ácida resultó.
Cuando tenia unos 9 años o algo más, recuerdo que después de la famosa sopa de mi nona, si la comida o me gustaba yo me hacia mi propia comida : "Aceite y vinagre(más vinagre que aceite) que comía con pan"
Mi papá, pobre , se la pasaba haciéndome churrasquitos bien. pero bien finitos y bien pero bien cocidos -que odiarian cualquier buen paladar- para que yo los comiera. En casa de carnicero!!!
Mi nona me hacia ensalada de frutas.. si, pero sólo de bananas, pues a mi no me gustaban mezcladas.
Comía deseosa pan con manteca y azúcar, era mi "comida preferida".Por eso yo era la envidia de mis cuñadas en la edad juvenil, pues era superdelgada, podía ponerme ropa que ellas ni soñaban . Y siempre decian algo así como : "Sigamos el régimen de María Rosa, comamos sólo la porción que ella come, no repite, no come casi postres..."
Pero el tiempo pasa y los años pesan, o no, ya me vi gorda y lo fui , con 10 kilos más de lo debido.
Ya volví a mi peso, y ahora lo mantengo , tal vez hasta demasiado por la edad.
Igual sigo cultuando las reuniones donde nos juntamos a comer, lo que sea. Tacos, fondieu, asados, comida china, pastas, empanada, todo lo posible y lo imposible utilizada como escuza para la reunión. Feliz reunión de gente que come junta, que buena digestión da eso.
Comer acompañado una sana y excelente costumbre. Y ahora vamos por el guiso de lentejas para amainar el frió incipiente.
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