Ahora se tiene un concepto más integrador en relación a la gente discapacitada, se la llama especial y se la hace jugar con chicos normales,en algunos casos hasta los mandan a escuelas comunes. Esto es bueno tanto para los chicos normales como para los especiales, ya que a ambos los ayuda.
Pero cuando nosotros eramos chicos, no era exactamente asi. Generalmente con los chicos especiales sólo jugaban con la gente de su familia. El resto de los chicos del barrio ni se acercaba.
Pero mi familia siempre fue pionera en algunas cosas, o buenos vecinos, bien no lo sé. Pues en mi barrio habia una familia conocida de muchos años de la mia("Los Ureta"asi se llamaban), que tenia una chica especial, llamada Mirta. Y mi nona, de vez en cuando, me mandaba a jugar con ella.
Siempre recuerdo esa casa y a esa chica. La casa era muy linda, con un fondo hermoso, Mirta tenia muchos juguetes, con un cuarto sólo para ellos. Y ahi jugabamos. Yo no sabía bien que tenía ella, pero me parecia rara, como era de suponer, nadie a mi me habia explicado exactamente nada de Mirta.
La recuerdo jugando y abruptamente, dejando el juego para irse a un rincón sóla. O sea jugaba sin continuidad.
No era linda, pero si tenia el cabello lindo, negro, lacio y brillante.
A mi me encantaban sus juguetes y los vestidos que ella usaba, pero no entendia sus juegos.
Hoy justamente cuando por la calle vi un cartel que habla de la integración entre gente normal y especial , no pude más que acordarme de Mirta y de mis visitas de verano a su casa, su cuarto y a su vida.
Cuando crecí un poco,el egoismo infantil prevaleció sobre el encantamiento y sobre la solidaridad, y me fui a jugar con mis amigos habituales y lo unico que supe de ella, con el tiempo, es que estaba internada en un colegio especial.
Hoy la recuerdo con su vestido rojo de lunares blancos y la muñeca más grande que jamás haya visto en mi vida.
Gracias Nona, por mostrarme de alguna forma otra cara de la vida.
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